Según lasemana.eu, dos Hermanas se ha convertido este fin de semana en el centro mundial de los amantes del tuning, con la celebración en el Gran Hipódromo de Andalucía de la cuarta Tuning Factory, un evento que el año pasado recibió más de 5.000 visitas según los organizadores. Al frente de un equipo de personas entregadas para que todo salga a la perfección se encuentra José Miguel Montes, un auténtico apasionado del tuning que ha hecho de su afición una forma de vida.

A pesar de que las inscripciones para participar en el concurso se podían hacer por adelantado para evitar las inevitables colas a la entrada del recinto, sobre las siete de la tarde del sábado se acumularon los coches en el camino de acceso al hipódromo, aunque pronto se disolvió la aglomeración y se reestableció la fluidez en el acceso. A medida que los coches iban llegando, sus dueños se inscribían en el stand, y recibían una bolsa de bienvenida con una camiseta, obsequios de merchandising y el vídeo de la pasada edición.

Entusiasmo
La noche del sábado fue el momento más espectacular del evento, cuando se realizaron las pruebas de iluminación y sonido. Mientras llegaba ese momento, los participantes iban colocando sus coches en los aparcamientos del hipódromo, exponiéndolos de la forma más vistosa posible, y abriendo sus maleteros para que los entusiasmados asistentes apreciaran los detalles de los coches modificados. Marcas como BMW, Audi o Mini estaban junto a otros coches con un precio inicial más reducido pero que sin duda se ha incrementado modificación tras modificación.

Entre los participantes encontramos a José Mari, un joven de Lebrija que acude por primera vez con su coche a una concentración de este tipo. Entró en el mundo del tuning a través de sus amigos y poco a poco fue interesándose leyendo revistas y páginas web especializadas. Ha transformado el maletero de su coche añadiéndole de forma totalmente artesanal varios altavoces, woofers y una pequeña pantalla plana.

En el otro lado de la balanza está Antonio, que ha llegado desde Barcelona con su BMW 2.500, irreconocible ante ojos inexpertos. Lo primero que cambió fue la suspensión neumática, y poco a poco ha ido modificando su coche, por fuera y por dentro: pintura, tubo de escape… “Pararé cuando le ponga la música”, asegura. Y es que parece que los sistemas de sonido son lo que más atrae al público del evento.

Antonio ha estado en otras concentraciones en Francia, y en su opinión las de España son mucho mejores. La fiebre del tuning ha calado hondo.