Según un estudio llevado a cabo por Fitsa y el Centro Zaragoza, especializado en asuntos relacionadas con la seguridad vial, la instalación de sistemas alcolock, que impiden que el coche arranque si el conductor ha bebido más de lo permitido, en vehículos de automovilistas sancionados por embriaguez, podría salvar, sólo en España, hasta 115 vidas todos los años.

resized_12152_1_5.jpg

El alcolock requiere que el conductor sople en un alcoholímetro conectado al encendido del vehículo. En caso de superar la tasa máxima fijada, el motor no arranca.

El dispositivo fue ideado pensando inicialmente en los conductores que, de forma reiterada, conducen bajo los efectos del alcohol. Está comprobado que entre un 30% y un 75% de los automovilistas sancionados por esta razón siguen cogiendo el coche, a pesar de no poder hacerlo.

Una cuestión peliaguda, si se tiene en cuenta que el 4% de los accidentes mortales están provocados por estos reincidentes y que hasta en el 50% de los siniestros con víctimas se ven involucrados automovilistas que superan la tasa de alcohol permitida.

1.200 euros
El alcolock impediría que esto sucediese. El sistema ya funciona en Estados Unidos, Canadá y Australia. En España la instalación de uno de estos sistemas de vigilancia y seguimiento «podría costar unos 1.200 euros», según José Rodríguez, analista de Fitsa.

En opinión de Agustín Aragón, secretario general de esta fundación, «es una bagatela, teniendo en cuenta que infringir las normas de circulación puede ser sancionado hasta con 288.000 euros».

Pero, ¿es posible engañar al alcolock? Oscar Ciordia, director general de Fitsa cree que hoy en día es casi imposible. «Antes había quien utilizaba globos, que llenaba de aire antes de beber y con los que luego soplaba en el etilómetro. Incluso se conoce el caso de un conductor», explica, «que había entrenado a su perro para que soplase en el alcolock. Hoy en día, gracias a la tecnología, estas prácticas ya no son posibles».

Fuente: elmundomotor.elmundo.es