Con el MiTo, la empresa Alfa Romeo ha querido atender la demanda de una clientela joven, que se asemeja a la del Mini. Inicialmente la gama poseerá un motor de gasolina de 1,4 litros y 150 caballos y un diésel de 1,6 litros y 120 caballos. Luego se ampliará con una versión básica y otra muy deportiva.

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El nuevo Alfa Romeo MiTo llegará a España a fines del mes de septiembre. Sus precios todavía no están fijados pero pueden servir de referencia los previstos para el mercado italiano. La versión de gasolina se ha previsto entre 17.950 euros y 20.350; y la diésel, entre 18.950 y 21.350 euros. Se ofrece en dos niveles de acabado, con dos presentaciones exteriores y tres interiores.
El automóvil toma como base la plataforma las Fiat Grande Punto –que es también la del Opel Corsa- modificada para poder obtener un comportamiento «tipo Alfa». El coche debería tener por tanto la máxima nota en las pruebas de choque EuroNCAP.

Los técnicos han trabajado mucho sobre las suspensiones y todos los sistemas electrónicos de gestión del motor y ayudas a la conducción, relacionando entre sí el control de estabilidad, la dirección e incluso las suspensiones, aunque el sistema de control electrónico de las mismas sólo empezará a incluirse en la producción a finales de año.

Como se ha dicho, se ofrecen dos motores. Uno es un 1,4 litros turbo de gasolina, con 155 caballos, y el otro un 1,6 litros turbodiésel de 120 caballos. Más adelante, la gama se ampliará, por arriba, con una versión GTA, muy deportiva, con el motor de gasolina 1.750 turbo, con 230 caballos; y por abajo, por una versión denominada Junior, con el motor 1,4 litros sin turbo, de 78 caballos, con todos los elementos de seguridad pasiva y activa –que son muchos y que incluyen tres alcoholímetros-, destinado a jóvenes conductores inexpertos, que podría costar unos 15.500 euros.

Los dispositivos electrónicos para el control del comportamiento del vehículo han sido calibrados de forma que no resulten intrusivos para el conductor aunque permiten siempre la mayor seguridad. La intervención de estos dispositivos se ha estudiado través de simulaciones y pruebas en circuito con el objetivo de garantizar el máximo placer de conducción. El sistema de frenos del Alfa Romeo MiTo difiere en función de las diferentes versiones por peso y de potencia. Aparte, dispone de un sistema antibloqueo ABS con cuatro sensores activos y una centralita hidráulica de 12 electroválvulas.

En el sistema ABS está integrado el corrector electrónico de la frenada EBD (Electronic Brake Force Distribution). Éste reparte la acción del frenado en las cuatro ruedas de forma que impide su bloqueo y garantiza el pleno control del vehículo en todo tipo de situaciones. Asimismo, el sistema adapta su funcionamiento a las condiciones de adherencia de las ruedas y a la eficiencia de las pastillas de freno, con lo que además reduce su sobrecalentamiento.

Una vez más, Alfa Romeo ha interpretado a su manera el ESP (Electronic Stability Program), un sistema que interviene en situaciones próximas al límite, cuando entra en peligro la estabilidad del vehículo, y ayuda al conductor a controlarlo. Corregido por la marca italiana, que lo denomina VDC, deja al conductor el controlar el coche mientras las condiciones sean normales e interviene poco antes de que la situación empiece a ser crítica. El VDC está siempre activado.

En cambio, si en condiciones de baja adherencia se produce un cambio brusco en la dirección, interviene el MSR (Motor Schleppmoment Regelung), que actuando sobre la inyección ajusta el par necesario al motor evitando que derrapen las ruedas. Para obtener este resultado, el VDC comprueba continuamente la adherencia de los neumáticos al terreno, tanto en sentido longitudinal como lateral, y en caso de derrape interviene para devolver la control de la dirección y la estabilidad adecuadas.

Mediante diferentes sensores detecta la rotación del cuerpo del vehículo alrededor de su eje vertical (velocidad de desvío), la aceleración lateral del automóvil y el ángulo del volante establecido por el piloto (que indica la dirección deseada). Una vez captados los datos los compara con los parámetros elaborados por una centralita electrónica y determina, mediante un complejo modelo matemático, si el vehículo está tomando la curva dentro de los límites de adherencia o bien si está en proceso de derrapar en la parte delantera o trasera (subviraje o sobreviraje).

En ese momento, para devolverlo a su trayectoria correcta, genera un movimiento de desvío contrario al causado por la inestabilidad, accionando el freno de las ruedas (internas o externas) implicadas y reduciendo la potencia del motor (actúa sobre la válvula mariposa). Precisamente ahí radica la peculiaridad del dispositivo creado por los técnicos de Alfa Romeo. Sus intervenciones en los frenos están moduladas para ser lo más suave posibles (y no estorbar a la conducción) y la reducción de la potencia del motor es contenida, para garantizar siempre prestaciones deportivas.

Parte integrante del VDC es el sistema antideslizamiento ASR (Anti Slip Regulation) que contribuye, a cualquier velocidad, con la ayuda de los frenos y del control del motor, a asegurar la mejor tracción. Basándose en el número de giros de la ruedas calculado por los sensores del ABS, el dispositivo calcula el grado de deslizamiento y activa dos sistemas de control diferentes para devolver la adherencia.

Cuando una solicitud de potencia excesiva provoca que derrapen ambas ruedas motrices (por ejemplo, en caso de aquaplanning o cuando se acelera en una superficie en mal estado, nevada o helada), reduce el par del motor disminuyendo el ángulo de abertura de la válvula mariposa y, en consecuencia, el caudal de aire. Si, en cambio, derrapa una sola rueda (por ejemplo la rueda interior en una curva después de la aceleración o en casos de variaciones dinámicas de la carga), el sistema la frena automáticamente sin que el conductor intervenga en el pedal de freno. De esta forma se obtiene un efecto parecido al que produce un diferencial autoblocante.

Realmente el coche carece de diferencial autoblocante aunque los técnicos de la marca han diseñado el Electronic Q2 que actúa sobre el sistema de frenos, accionándolo en el momento oportuno a través de la centralita VDC, para crear un efecto muy parecido al de un diferencial de deslizamiento limitado, es decir, de un diferencial autoblocante.

Concretamente, el sistema de frenos anterior, en condiciones de aceleración en curva, actúa convenientemente en la rueda interna, incrementando así la motricidad de la rueda externa (con mayor carga) y repartiendo el par entre las ruedas motrices delanteras de forma continua según las condiciones de conducción y de la superficie de la vía.

Fuente: elmundomotor.elmundo.es